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De azafatas, tatuajes y piercings

En ocasiones, nos llevamos la sorpresa que esa niña tan mona que apareció el día de la entrevista, resulta que al ponerse el uniforme, no deja de ser mona, pero luce un llamativo tatuaje en brazos o piernas.
O que se presenta a trabajar con un piercings en la lengua, nariz o ceja.
Y entonces nos preguntamos ¿es compatible el trabajo de azafata con los tatuajes o piercings?
El trabajo de azafata es un trabajo de imagen. No importa si estamos repartiendo folletos, trabajando en una promoción o en un congreso. En todo momento somos la imagen de la marca, de la empresa para la que estamos trabajando y, siempre, somos la imagen de la agencia de azafatas que nos contrata.
En algunos trabajos a la azafata se le proporciona un uniforme en el que figura el logo de la empresa en la camiseta, sudadera o gorra. En otras, el uniforme completo es suministrado por la marca para una determinada acción y en otras va vestida simplemente con un uniforme que pertenece a la agencia. Pero en todas las ocasiones se pide a la azafata que se “libre” de otros detalles que pueden distraer de la imagen que se quiera dar: pendientes discretos, sin bisutería, maquillaje y uñas discretas… de tal manera que no hagan “competencia”, por decir de alguna manera, a la marca que representamos y por resultar lo más neutras posibles. En estos casos, no vemos tampoco compatible llevar un tatuaje visible. De la misma manera que no te cuelgas grandes pulseras o pendientes.
En otras ocasiones es posible, porque la marca esté asociada a gente más joven, un estilo más moderno o porque al cliente le resulte indiferente, que el tatuaje no solo no sea un problema sino que incluso sea bienvenido.
Pero siempre es importante avisar previamente de que se tiene un tatuaje (excepto que no sea visible con ningún uniforme) porque no hay nada menos agradable que contar con una azafata y que con el uniforme de manga corta o pantalón corto descubras un llamativo tatuaje que no habías percibido en la entrevista. Y más aún cuando ese uniforme se lleva a algún evento institucional y con un elegante traje de cóctel negro aparece en el brazo un tatuaje o se adivine debajo de las medias.
Por eso nuestra recomendación es: mejor no llevar tatuajes y si se tienen, siempre indicarlo si pueden llegar a ser visibles, y no solo en la entrevista sino incluso antes de cada contratación.
En cuanto a los piercings, mejor no llevarlos mientras se está trabajando. Por mucho que uno prefiera su imagen con piercing (ya que para eso se lo ha hecho) en esos momentos de trabajo prevalece la imagen de la marca sobre nuestra propia imagen.
¿Qué opináis vosotros? ¿Sin mi tatuaje, muero?
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Estamos aquí para ayudar

Recibimos muchos correos de chicas que quieren trabajar como azafatas porque les gusta el trato con el público, porque afirman que no están hechas para trabajar en una oficina o simplemente porque miden 1,70 y tienen una talla 34. Pero ¿son estas las cualidades necesarias de una azafata? ¿Cuál crees que deben de ser esas cualidades?
La imagen de una azafata es, por supuesto, importante. Es evidente que una imagen agradable es una muy buena carta de presentación. Pero ¿cuál es esa buena imagen? Pues una bonita sonrisa, un aspecto cuidado, un pelo arreglado. Todos conocemos bellezas insípidas que al cabo de un rato ya no nos parecen tan bellas. Y, por el contrario, puede que una chica no tan guapa tenga una luminosidad, una sonrisa o una calidez en su manera de ser o actuar que te cautiva mucho más.
Por eso es básico que sepamos destacar nuestras mejores características, aprendamos a maquillarnos de una manera suave y natural, pero destacando nuestros rasgos, sepamos andar con garbo con unos tacones, cuidemos nuestra postura corporal, el lenguaje de nuestras manos…
Para una azafata es importante tanto el lenguaje verbal: saber expresarse, imponer autoridad de una manera amable, como el lenguaje no verbal. Dado que en ocasiones pasamos mucho tiempo quietas, nuestro cuerpo debe hablar por nosotras. Nada de tener un aspecto aburrido, distraído o con cara de hartas sino siempre con aspecto de estar dispuestas al movimiento. Y cuando hablemos, acompañar nuestras palabras de gestos amables, sonrisas sinceras.
El trato con el público es la base de nuestro trabajo, para ello es muy importante tener don de gentes que no es más que una buena disposición a mostrar interés en el otro, a ponernos en su lugar. Una escucha activa y un ánimo de entender el problema y buscar soluciones. ¿Que no ha gastado el dinero suficiente y no puede entrar en el concurso? Pues nada de decir “yo no pongo las normas” o esto es lo que hay. Busquemos un entendimiento, dejemos una puerta abierta, una solución. “Estamos aquí varios días, tiene hasta las 10, puede sumar otros tiques”… una actitud de entiendo su situación; no de “a mí no me vengan con quejas”.

Es una gran cualidad en una azafata tener capacidad de observación. Eso no solo le llevará a aprender mucho más – y a que el trabajo resulte mucho más fructífero- sino que poniendo atención a lo que ocurre en nuestro entorno podremos también adelantarnos a los problemas, buscar soluciones y tomar la iniciativa. Observamos que esa persona mayor tiene dificultad para acceder y le ayudamos, notamos que el niño se va a tropezar con el cable, nos damos cuenta de que no ha traido las gafas y le ayudamos a leer o rellenar la tarjeta, acercamos una silla, traemos un micrófono, avisamos al de sonido, advertimos que llega el invitado principal…

Tener iniciativa es otra gran y necesaria virtud. Las azafatas actuales deben de ser verdaderas auxiliares en los eventos y, por tanto, no solo estar a lo que se les pide sino ir mucho más allá. Nuestro concepto debe ser “estamos aquí para ayudar”. En lo que haga falta. No en lo que me han contado en el briefing ni solo en lo que me han dicho, sino en todo lo que podamos ayudar. Eso, unido a nuestra capacidad de observación y de adelantarnos a los problemas, nos hará imprescindibles.

Aunque por supuesto aquí hay que tener mucho cuidado. Tener iniciativa no puede significar nunca ser entrometido. Hay que saber cuál es el límite entre saber dar respuesta a una situación no prevista y otra actuar por nuestra cuenta en temas que no son de nuestra incumbencia, extralimitan nuestras funciones o no coinciden con las instrucciones que se nos han dado. Y siempre es mejor, en la medida de lo posible, antes de tomar esa iniciativa, consultar si la misma es correcta y adecuada a las circunstancias. “Nos hemos quedado sin folletos y hemos cogido los de esta caja”. Eso, que puede ser una buena iniciativa, puede que no sea correcto porque esos folletos estén previstos para otra ocasión. Por eso, nuestro espíritu debe ser siempre el de ayudar, auxiliar, solucionar problemas y ser útiles y eficaces.

Por último, hay que ser muy formal. Nos guste o no el trabajo, sea o no lo que esperábamos es fundamental dar siempre lo mejor de nosotros mismas. Hay que comenzar siendo muy puntuales para estar listos siempre a la hora, ser responsables del trabajo que estamos haciendo, sin echar balones fuera ni culpar a compañeros ni a las circunstancias, ser verdaderamente honrados cuando estamos trabajando, no solo cuando me mira la jefa o hay gente y ser muy sinceros con nosotros mismos, nuestros compañeros y la empresa. Una persona que te engaña una vez, por muy pequeño que sea ese engaño, es una persona en la que no puedes volver a confiar.
Y no debemos olvidar que formamos parte de un equipo, que de la buena ejecución de nuestro trabajo depende el trabajo de la empresa y también de nuestros compañeros y si algún día no nos encontramos bien, no tenemos ganas o tenemos planes mejores, más vale rechazar el trabajo cuando nos lo propongan que acudir sin la mejor actitud por no perder el dinero o por el miedo de que no me vuelvan a llamar. Es bastante más probable que eso suceda si se trabaja sin ganas e interés. Pero ojo, cuando nos lo propongan, no el día antes con todo organizado. Eso sí que es una informalidad.
Y tú ¿cuál crees que son las mejores cualidades que te has encontrado en una azafata/o?

No hay trabajos sencillos sino trabajos bien hechos

A veces nos tocan acciones tan aparentemente sencillas como repartir folletos o flyers. Digo aparentemente porque, como todos los trabajos, requieren hacerlos con interés y ganas.
En primer lugar debemos de tener en cuenta que cuando contratan a una azafata/o para esta acción -en lugar de un simple buzoneo- es porque aportamos un valor añadido.El primero es nuestra imagen. El cliente nos suele proporcionar un uniforme y nos convertimos en imagen de marca de ese cliente, por lo que es fundamental que cuidemos nuestro aspecto ya que estamos representando a una empresa al llevar su logo o nombre. La gente nos identificará con esa marca o empresa y no debemos olvidarnos de ello. Hay que ir limpios, cuidados, bien afeitados o ligeramente maquilladas y evitando que algún complemento (pañuelo, bufanda, abrigo, bolsa) impida ver el logo.
En segundo lugar, a quién nos dirigimos. El cliente suele darnos un target o un público objetivo al que dirigirnos: de una determinada edad, sexo, aspecto…Y debemos atenernos a lo solicitado. No debemos repartir a jóvenes universitarios (por muy rápido que acabemos si nos ponemos en la puerta de una facultad) si nuestro target son familias, padres/madres de 40 años (por poner un ejemplo). Nuestro objetivo no es repartir ni terminar cuanto antes, sino dirigirnos al público que le interesa al cliente.
Tampoco se trata de repartir folletos o flyers sin apenas mirar al destinatario o hablarles, porque entonces estamos confiando en que los clientes tengan más interés que nosotros y se lean lo que les entregamos. En la medida de lo posible hay que comunicar, aunque sea brevemente, que es lo que le estamos entregando y de qué se trata: es una promoción, un sorteo, un descuento, un concierto…animando al cliente, con frases breves y sencillas a que participen: “el lunes hay descuentos en la tienda X”, “ si compran este día, pueden participar en un sorteo” “¿conoce esta tienda? Inauguran nueva sección, no se la pierda!”. Transmitiendo credibilidad, entusiasmo, ganas.
A veces cuesta llegar a la gente, incluso cuando estamos entregando algo beneficioso para el cliente, por ejemplo talonarios descuento, en ocasiones lo desprecian con malos modos. Eso puede ser porque la gente va con prisa, está ocupada y está cansada de que le estén permanentemente parando para ofrecerles alguna cosa: que se apunten a algo, donen, se asocien, etc. Pero eso no nos debe afectar. De ninguna manera se puede reñir al cliente, ni reprocharle (¡pero si es gratis!), ni poner mala cara. ¡A por el siguiente!
Es importante también cuidar mucho nuestro lenguaje corporal, debemos transmitir entusiasmo, alegría y nunca dejadez ni falta de interés. Es importante cómo nos movamos. No hay nada peor que esas azafatas estáticas que solo reparten hasta donde su brazo alcanza y se lo cuelan a la gente. Porque inmediatamente ese folleto va a la papelera. Como os digo, si nosotros no tenemos interés ¿cómo van a tenerlo ellos?
Y ya sabemos la tendencia natura al “yo también lo quiero”. Es muy común estar explicando a una persona y que en seguida venga alguien por detrás “¿eso qué es muchacha?” y de repente se convierte en un codiciado objeto de deseo. Recuerdo unas parodias que había en la televisión en la que llegaban unos vendedores de enciclopedia a una casa y cuando le abría la señora, ellos decían: “no, nada, déjelo”. Y ella, en lugar de sentirse liberada, “no, a ver, qué es”. Y cuanto más le decían que no era para ella, más interés iba poniendo y naturalmente acababa comprando.
Seguramente vosotros tendréis muchas más anécdotas y experiencias, os invito a que nos las contéis y ¡buen reparto!

María, Cristina, Claudia y Miriam en Cádiz - copia

Tipos de azafata

Dependiendo de las características de un evento, debemos buscar la azafata cuyo perfil sea el más adecuado.

En función del evento en el que se va a trabajar y del perfil requerido, podemos hacer incluso una clasificación de las azafatas.

Así, podemos distinguir varios tipos de azafatas:

–          Azafata de Ferias y Exposiciones

–          Azafata de Congresos

–          Azafata de Protocolo

–          Azafata de Imagen

–          Azafata de Promoción

–          Azafata de Reparto

–          Azafata de Convenciones

–          Azafata de Viajes de incentivo

–          Azafata Guía

–          Azafata Transfer

–          Azafata Especializada

Iremos viendo en este blog cada uno de los tipos de azafata, con sus funciones y características.

Una de las cualidades que caracterizan a una azafata es su imagen. No hay que olvidar que la azafata es la imagen de toda la empresa y, sobre todo, en cada evento es la imagen del cliente.

La imagen de la azafata se transmite a través no solo de su forma de vestir, sino también de la postura, forma de moverse, maquillaje, complementos, higiene y cuidado personal.

Al vestir el uniforme la azafata forma parte de un equipo de trabajo, es fácilmente reconocible y representa a su empresa y a la del cliente.

Por eso es muy importante llevar el uniforme de manera cuidada, sin destacar sobre las demás, procurando ir lo más iguales posibles en cuanto a calzado y medias. Evitar siempre pendientes llamativos, cuanto más discretos, mejor. No llevar anillos, collares o pulseras. Las uñas cuidadas, no muy largas y sin pintar o de un color muy neutro.

El pelo, limpio y recogido, excepto que nos digan lo contrario. Y el recogido, recogido, no saliendo mechones por todos lados.

Vestido negro cóctel