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La importancia de la planificación

PlanningPara nosotros la planificación antes de un evento también es importante. Preparar el uniforme o vestimenta: medias, zapatos, comprobar que está en buen estado, limpio, que nos queda bien.
Verificar dónde se encuentra el sitio, calcular cuánto tardaremos en llegar para ser puntuales, ver el medio de transporte o el recorrido.
Revisar el briefing, plantear las dudas que nos surgen. Ensayar incluso nuestro discurso en caso de una promoción o qué vamos a decir en un reparto de flyers –discurso breve, concreto y claro-.
Enterarnos de qué va el acto, quién lo organiza, quiénes son los invitados. Buscar, si no los conocemos, las autoridades que van a asistir para reconocerlos a su llegada.
Simplemente estar preparados para ejecutar nuestro trabajo de la mejor manera posible, sin complicaciones y con la suficiente información para hacer frente a cualquier imprevisto que pueda surgir.
Y así, acostumbrándonos a planificar, nos evitaremos sorpresas y aprenderemos a trabajar mucho mejor.

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Cuidando el uniforme

En ocasiones es el cliente el que nos proporciona el uniforme y otras es el de la misma agencia. En cualquier caso, es muy importante el cuidado del mismo.

Al probarnos el uniforme, tenemos que ser muy sinceras con la talla. En ocasiones nos molesta que figure una talla mayor de la que solemos usar y nos empeñamos en meternos en una más pequeña, lo que no nos favorece. También es importante recordar que no estamos vistiendo de calle, sino que representamos a una marca o una empresa y debemos intentar dar la mejor imagen. Aunque nos guste ir más ajustadas o ajustados en nuestra vida diaria, al trabajar es mejor dar una imagen más neutra.

La ropa que nos ceden hay que cuidarla durante todos los días en la que nos la prestan. Hay que tener mucho cuidado con los maquillajes, que no manchen la ropa o el pañuelo. En ocasiones nos cambiamos en el mismo local, por lo que ya vamos maquilladas; por eso siempre es aconsejable usar una servilleta o pañuelo al introducir la cabeza para evitar que se quede el maquillaje en el vestido. No solo cuesta muchísimo quitarlo –si sale- sino que también queda feísimo durante el acto ver los vestidos o pañuelos al cuello manchados de maquillaje.

Al devolver el uniforme, si solo se ha utilizado una vez, es aconsejable lavarlo en un programa corto de lavado y con el cuidado aconsejado. Y si tardamos un tiempo en devolverlo, no dejarlo todo de mala manera en una bolsa, y devolverlo arrugado como un trapo.

Y siempre, durante el uso del uniforme es importante no solo la higiene personal, sino no excedernos con las colonias o perfumes. Hay que evitar usarlas sobre el uniforme. Hay veces que se ha quedado el olor de la colonia de una determinada azafata impregnado en la chaqueta y que no sale ni lavándolo.

No hay que olvidar que el uniforme es la imagen de nuestra empresa o de la del cliente. Y que lo volveremos a usar nosotras y otras chicas, por lo que cuanto más lo cuidemos, en mejor estado nos lo encontraremos la siguiente vez.

Y a vosotras ¿cómo os gustaría que fuera el uniforme?Amanda, María y Marta

CUALIDADES DE UNA AZAFATA

Siempre insistimos en que lo importante de una azafata es saber sonreír. Pero en este mundo cada día más preparado y competitivo, necesitamos reunir unas cualidades para ser azafata.
La azafata se dedica, principalmente, a tratar con el público. Por eso es muy importante que mantenga un aspecto físico agradable, cuidado y limpio. En ocasiones, para algunos trabajos se requiere además una determinada presencia física, pero para todos es siempre necesario tener muy buen aspecto. Es importante recordar que somos la imagen de la empresa a la que representamos, ya porque llevemos su logo en el uniforme, o simplemente porque estemos actuando en su nombre.
Al atender al público hemos de tener siempre hacia él una actitud atenta y educada. A veces es difícil mantener la compostura ante la evidente mala educación de cierta gente, pero precisamente eso es lo que nos convertirá en una buena azafata. No es el momento de discutir ni de “educar” a la gente. Si no tenemos temple o somos muy reivindicativos, mejor buscar otro trabajo que dejar mal a la empresa y hacer pasar un mal rato a los compañeros/as-
Para atender e informar al público es necesario saber expresarse. Debemos ensayar las palabras que vamos a utilizar en una promoción, estar preparadas para dirigirnos educadamente a las autoridades en un evento protocolario, evitar el lenguaje coloquial, las muletillas, las dudas, las respuestas indecisas o negativas, los tonos incorrectos, el aire de cansancio.
También nuestra actitud y lenguaje corporal dice mucho de nosotras. Podemos llevar el pelo perfecto y el maquillaje perfecto que una mala postura o un aire alicaído nos convertirán en una persona sin gracia. Hombros relajados hacia atrás, espaldas rectas, manos entrelazadas, posturas relajadas pero dispuestas a la acción, no con aire de aburrimiento y de no estar haciendo nada. No hay nada más feo que un cliente diga: “para que no estén haciendo nada, mejor que se vayan” porque eso significa que a la siguiente vez se lo pensará dos veces antes de contratarnos, o lo hará por menos horas o menos niñas. Como en todos los trabajos, si no hay, hay que inventárselo: facilitar información, ayudar a las personas mayores, estar atentos a si alguien necesita una silla, ordenar un guardarropa, la relación de asistentes, la información de la promo, atraer clientes… hay tantas cosas que se pueden hacer a la vez que hay tantas cosas que se pueden no hacer, que la elección depende de una misma.
Así que antes de aceptar un trabajo o incluso antes de mandar el CV tendríamos que pensar si de verdad creemos que tenemos estas y otras cualidades para ser una buena azafata.

Una de las cualidades que caracterizan a una azafata es su imagen. No hay que olvidar que la azafata es la imagen de toda la empresa y, sobre todo, en cada evento es la imagen del cliente.

La imagen de la azafata se transmite a través no solo de su forma de vestir, sino también de la postura, forma de moverse, maquillaje, complementos, higiene y cuidado personal.

Al vestir el uniforme la azafata forma parte de un equipo de trabajo, es fácilmente reconocible y representa a su empresa y a la del cliente.

Por eso es muy importante llevar el uniforme de manera cuidada, sin destacar sobre las demás, procurando ir lo más iguales posibles en cuanto a calzado y medias. Evitar siempre pendientes llamativos, cuanto más discretos, mejor. No llevar anillos, collares o pulseras. Las uñas cuidadas, no muy largas y sin pintar o de un color muy neutro.

El pelo, limpio y recogido, excepto que nos digan lo contrario. Y el recogido, recogido, no saliendo mechones por todos lados.

Vestido negro cóctel